
Separá el estilo de la persona
Buscá en la imagen un detalle concreto: un contorno suave, una parte superior más larga o un acabado menos marcado. No hace falta parecerte a quien aparece para explicar qué te atrae. Al mismo tiempo, una foto no permite asegurar que un corte se verá igual con otro cabello o con una rutina diferente.
Reducí la selección
Guardar veinte ejemplos muy distintos puede volver confusa la conversación. Elegí unas pocas referencias y agregá una frase para cada una. Escribí también lo que no querés: demasiado corto, un mantenimiento que no podrías sostener o un acabado que no te resulta cómodo. Eso deja un punto de partida más preciso.
Dejá espacio para una adaptación
Escuchá la propuesta del profesional y preguntá cómo se vería sin un peinado elaborado. Si queda alguna duda, pedí que repita el acuerdo antes de comenzar. Esta guía propone una forma de conversar, no diagnostica el cabello ni sustituye una valoración personal en el salón.
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